Unidas Hacemos Más

Pienso que a las mujeres nos falta más confianza en nosotras mismas y por eso necesitamos constantemente la aprobación de alguien, a tal punto que parece que pedimos permiso para tomar decisiones que nos afectan solo a nosotras y a nuestros emprendimientos.

Por: Giovana Martínez

Hace unos días una mujer emprendedora, empresaria exitosa y
mamá me escribió, entre furiosa y decepcionada, para preguntarme
si alguna vez persona cercanas a mí (hombres) habían dudado de lo
yo estaba haciendo.
Y no dudé en responderle que desde mi esposo en adelante… no
creo que haya sido porque no me quiere o no crea en mis
capacidades personales o profesionales, solo creo que cuando eres
emprendedora son tan grandes tus sueños que a veces resulta difícil
creer en ellos y si a eso le sumas que los resultados de los primeros
años son desalentadores pues de alguna manera sientes que las
dudas son ciertas y que vives en las nubes.
Yo emprendí mi propio negocio motivada por mis hijos, sabía que si
seguía trabajando para una compañía me iba a perder de momentos
significativos de su infancia, pero lo hice sin entender a lo que me
enfrentaba, tanto económicamente como emocionalmente.
Hoy, despues de 11 años, miro hacia atrás y me doy cuenta que lo
que más he ganado no está representado en un carro último modelo
o una cuenta bancaria llena de dinero. He ganado el respeto de mis
hijos y mi familia, la admiración de mis amigos y la credibilidad de
mis clientes.
Pienso que a las mujeres nos falta más confianza en nosotras mismas
y por eso necesitamos constantemente la aprobación de alguien, a
tal punto que parece que pedimos permiso para tomar decisiones
que nos afectan solo a nosotras y a nuestros emprendimientos. Soy
testigo de cómo muchas de mis amigas o mujeres que conozco
apenas llegan al año de independencia, porque no obtuvieron los

resultados que esperaban, lo que yo lo traduzco como “no recibí el
apoyo que necesitaba para seguir adelante”.
Ser emprendedora significa “fracasar” de muchas maneras. No
vendes lo que necesitas, tu producto o servicio no tiene la demanda
que creías, te encuentras con competencia que copia lo que haces, la
gente que te compra no te paga y el dinero nunca alcanza para hacer
publicidad, pero si a eso le sumas que parece que a nadie cercano a ti
le hace sentido lo que haces, más desconfiada te sientes y al final
simplemente desistes.
Durante este tiempo también he podido descubrir que el mayor
apoyo lo obtienes de otras mujeres, con quienes muchas veces ni
siquiera tienes una relación cercana, porque las mujeres somos
solidarias, nos entendemos sin hablar, hacemos las cosas con pasión
y nos comprometemos sin límites, por eso la naturaleza nos escogió
para ser mamás.
Así que la invitación es a no sentirnos fracasadas cuando
emprendemos sino más bien sentir que lo hacemos es un proceso
continuo de aprendizaje y que debemos a buscar el apoyo entre
nosotras, porque también entendemos de estados financieros y
flujos de caja, de tecnología, de planes estratégicos.
Y que la manera de aportar como mujeres no solo es comprar
productos o contratar servicios de otras mujeres sino también
aportar de manera constructiva a su proyecto de vida.

 

giovana@giovanamartinez.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *