Lecciones básicas para encontrar el éxito en tus propios términos | Merakiu
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Lecciones básicas para encontrar el éxito en tus propios términos

Lecciones básicas para encontrar el éxito en tus propios términos

Por Ana María Corredor. Fundadora y CEO de MERAKIU.

 

Constantemente cometemos el mismo error. Estamos siempre persiguiendo el éxito que nos muestra la televisión, el cine, el internet, el que nos dijo nuestro padre que era, el que nuestra madre consideraba importante, el éxito de mi prima que es modelo, o el de mi vecina directiva de una empresa de petróleos. Perseguimos el éxito del que disfruta nuestra competencia, o del que goza nuestra amiga del colegio, y no nos paramos a pensar un minuto si ese también es el tipo de ÉXITO QUE QUEREMOS PARA NUESTRAS VIDAS.

Todos en algún momento hemos cometido el mismo error. Una y otra vez. Yo lo he hecho muchas veces. No me avergüenza decirlo. Es más te voy a contar la historia:

Desde niña me apasiona emprender, yo creo que eso es tan natural en el ser humano, porque está estrechamente relacionado al crear y expresarse, emprendí varias pequeñas empresas infantiles: un club de cocina del que ya te podrás imaginar el grado de comestibilidad de las recetas, un museo arqueológico en el jardín, un servicio de amaestramiento y cumpleaños para mascotas, una venta de plantas robadas de las jardineras de mi mamá…luego seguí en mi adolescencia con un negocio de camisetas, un periódico que sólo vendió 8 ejemplares,  y así hasta que entré a la Universidad. Me volví «grande», me hice «mayor» a mi estrecha y limitada visión de la vida, después me gradué y pronto tuve un fantástico empleo, y luego otro. Pero también al poco tiempo me casé y fui madre. Y ahí, sorpresa, la cosa cambió. Me di cuenta que quizás ese «ser mayor» ya no me gustaba tanto. Las mujeres emprendemos por y para pasar tiempo con la familia, para expresar nuestros talentos sin renunciar a eso, o porque tenemos un fuerte sentido de la libertad y los empleos por buenos que sean nos dejan la sensación de que hay una parte nuestra que falta ahí…

Así que me lancé con mis negocios, que fueron varios, unos aún siguen y otros fracasaron con estrépito. Con ellos cometí todos los errores posibles…al final después de muchos años no tenía ni el tiempo, ni calidad de vida, había perdido mucho dinero y ahorros en mis negocios. Necesitaba tiempo con mi familia, ser dueña de mis decisiones, no me sentía valorada, y quería vivir al lado del mar, en Mallorca, un sitio que adoro, que está ligado a mi niñez y que siempre me recargaba. Y aquí voy a parafrasear a Nadal… “No estoy seguro de que exista en el mundo un mejor lugar para vivir”. Así que un día decidí dejar de procrastinar y ponerle fecha a mis sueños.

 

 

Llegué a Mallorca y empecé a tener la calidad de vida que quería, a vivir en función de los acontecimientos y no del tiempo, a disfrutar mas de la naturaleza y de mil pequeñas cosas que no solemos disfrutar aunque estén al alcance de nuestra mano. Quizás ya no tenia decenas de empleados, quizá ya no vivía en el piso de 250m2, pero tenía algo infinitamente más valioso para mi: tiempo para mi hija, tardes de vino con mi marido, trabajo al lado del mar, atardeceres preciosos, momentos sólo para mi.

Pero empece también a sentir la necesidad de hacer algo que tuviese impacto en el mundo. Todos los seres humanos tenemos ese impulso aunque muchas veces lo silenciemos, sencillamente porque ese es el motivo por el que estamos aquí. No estamos aquí para que el mundo nos de riquezas, diversión, amor, un coche más guay, una casa más grande. Estamos aquí para dar esas cosas al mundo. Dar algo que traiga amor, paz, abundancia, belleza, sanidad, a quienes nos rodean. Algo que generalmente no sabemos que es. Conectar con eso es tu tarea más importante. Pero, en fin, no me desvío porque ese es otro tema, y aquí estoy hablando del paso previo que es sintonizarte en primer lugar con lo que te hace feliz, a ti. Con la forma cómo vas a encontrar ese Propósito.  Y eso es definiendo el éxito en tus propios términos.

Así, que al poco tiempo junto a una socia inicial puse en marcha MERAKIU, con la idea de ayudar al emprendimiento y a no cometer los errores que yo había cometido y a generar las herramientas que YO hubiese necesitado. ¿Pero cómo hacerlo? ¿Por dónde empezar? ¿Dónde encontrar todas las herramientas de una manera integral?

Empezamos a generar esas herramientas y pronto me di cuenta que lo que se necesitaba se encuadraba en 4 áreas básicamente… el área financiera o del dinero, área de los recursos y formación, área de la visibilidad y el networking…en concordancia con eso empezamos con una plataforma de crowdfunding femenino, un directorio, grupos de facebook para networking, ferias, foros, etc.  Con todo eso en marcha o en desarrollo… Estaba realmente agotada, con un estrés impresionante, mil frentes abiertos al tiempo y varias pelotas en el aire que no sabíamos cómo manejar. Ya vivía en el sitio que amaba al lado del mar… pero ahora me tenía que conformar con mirarlo desde mi ventana porque tenía tantas tareas que yo me había auto-impuesto, la mayoría de ellas tonterías, que trabajaba 12 o 14 horas al día, y no podía levantarme de mi silla. Todavía no había interiorizado, y me sigue costando, la frase que dice que «rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita».

Pero además sentía que algo muy importante me faltaba. Algo que no sabía que era. Y entonces vino un maravilloso momento de crisis. Y esos momentos de crisis son esos momentos en los que realmente avanzas, o mejor, los que te hacen avanzar a la fuerza… ”Some times you win… some times you learn…”

 Y entonces, en ese instante, con todo a punto de caer por la borda, a punto de mandar todo al… a ya sabes dónde… llegó el momento de retirarme a aprender, a buscar dentro de mí, a buscar nuevas partners que realmente compartieran mis valores y visión. Y entonces, empezó a pasar algo muy importante.  Primero, dejé todo en manos de Dios y decidí renunciar a controlar los acontecimientos, y para mi sorpresa en el minuto decisivo, ¡zaz! me lanzó a dos ángeles. Y para que no hubiese lugar a dudas e incredulidad, hasta me las envió con nombres bien angelicales, Ángela y Lili ;),  mis actuales socias. Y luego, quizás lo más importante que me ha pasado en mi vida profesional:

ME PREGUNTÉ a mi misma qué es el éxito… ¿qué es el éxito para MI de verdad?

Fue un periodo mágico de interiorización. De mirar a la cara la cruda realidad. Lo bonito y lo no tan bonito. Porque da vértigo, cuando miras lo mucho que has alcanzado, el esfuerzo brutal que has hecho, y descubres que no te hace feliz. Es para tirarse por un acantilado. Yo lo sé. Pero hay que mirar a los demonios a la cara y sacarles la lengua, así que lo primero que hice fue inscribirme en un curso con una maravillosa experta en marca personal que es María Gómez, que me ayudó examinar todas las áreas de mi vida (¡nuevamente!). Y conocí una herramienta que se llama la RUEDA DE LA VIDA,  es una herramienta excelente y rápida que te ayuda a hacer un diagnóstico de tu vida…

 

Aunque esto es sólo un pincelazo del potencial de esta herramienta, te diré que se trata de puntuar de uno a diez las áreas más importantes de tu vida, salud, amigos, amor, familia, profesión, finanzas, diversión, crecimiento personal, en el momento presente. Luego dibujarlas sobre una tabla concéntrica y finalmente unir los puntos para ver que figura se forma.

La idea no es qué tan alto puntúe cada área, sino que la rueda gire. Si estamos teniendo un 10 en las finanzas y un 3 en la salud, no estamos siendo en absoluto exitosas. Si tenemos la familia en 8 y las finanzas en 2, pronto la familia se va a resentir. Lo mágico es que las áreas se retroalimentan unas a otras, tener una familia que ames y te ame te dará soporte para lograr tus metas profesionales. Tener una buena relación con tu cuerpo y tener salud, disfrutar de la naturaleza, te hará ser súper eficiente y asertivo en tu trabajo.

 

Todo esto me ayudó a comprender que el éxito no sólo es el número de cifras en tu cuenta bancaria o el cargo que se lee en la puerta de tu despacho (Uff, ¡y me ha costado!)… Y como te resistas a la lección, ésta volverá una y otra vez hasta que te liberes te la esclavitud de esos parámetros que como mínimo, son una percepción sesgada de la realidad.

Entonces aprendí 5 cosas sobre el éxito, que tú también debes saber: 

1. Que el éxito no es una meta ni un lugar. Es un camino. No está en el futuro ni en el pasado, sino en el aquí y el ahora.

Si el camino, el día a día no te hace feliz. Lo que sea que estés buscando no te hará feliz nunca. Básicamente nuestra noción de éxito cambia día a día. Al principio quizás es terminar  la carrera y graduarte Magna Cum Laude, después es conseguir ese cargo súper importante y bien remunerado… Poco más tarde es casarte con ese compañero de trabajo del que te enamoraste. Y cuando te casas y tienes hijos va a ser que el éxito será el día en que puedas dejar el trabajo y pasar más tiempo con ellos… Luego quizás tengas tu negocio y el éxito será cuando abras muchos puntos de venta… tras unos años verás al éxito como poder salir de todos tus costes fijos… y así hasta que nos morimos. Con lo cual si no viviste lo que es el éxito para ti a cada paso, cuando mires hacia atrás y dado que tu noción de éxito habrá cambiado, vas a ver que ni tienes éxito ahora ni lo tuviste nunca.

 

2. Que el éxito tiene una relación muy estrecha con tu misión. Con encontrar y ser leal a lo que puedes aportar al mundo.

Otra de las cosas que aprendí es que si anclamos nuestro éxito a una misión o propósito superior… y te aseguro que todos lo tenemos. Ese sentido de propósito va a jalarte… No es que te vaya a motivar, sino que tirará de ti. Y cómo el sentido de la vida, querámoslo o no, es encontrar y desarrollar la misión aquí, el hacerlo te hará feliz aunque no entiendas muy bien el porqué.  Una forma fácil de acercarnos a comprender cual es esa misión en nuestra vida es observar de cerca cuales son para ti los valores más importantes, y enfocar tu negocio a contribuir a que se alcancen. Puede ser la solidaridad y podrías empezar a comprar productos artesanales a comunidades olvidadas para incluir en tus diseños, o puede ser la belleza y la tolerancia y dedicarte a hacer fotografías que hagan que la gente sienta empatía hacia otras culturas… o puede ser la justicia y harás una app para que la gente aprenda a calcular y pagar a sus empleadas domesticas lo que es justo.

Lo cierto es que si un negocio cumple con la medida del éxito que nos han vendido y produce muchos miles de millones, pero no está conectado con tu propósito, tarde o temprano terminará porque no hay algo que llene esa necesidad que tenemos todos los seres humanos de conectarnos con la energía creadora, con el deseo inconsciente de transformar el mundo y aportar a la sociedad. ¿O acaso por qué crees que poco tiempo antes de morir Steve Jobs, estaba presentando su nuevo Iphone en lugar de estar disfrutando de sus miles de millones de dólares? No era, claramente, porque necesitara ganar más dinero. Quizás sí porque su motor básico era aportar valor, crear, transformar al mundo.

 

3. Que tu éxito SIEMPRE, SIEMPRE, es diferente al de cualquier otra persona que conozcas.

No importa si está en tu misma industria o es tu competencia directa. Si es tu hermana o tu marido. El ÉXITO para ti es algo extremadamente personal. Para ti quizás el éxito es llegar a tu maravillosa oficina y tener una fantástica sala de reuniones, con vista a los rascacielos más modernos y una pantalla extra grande en la que mostrar tus diseños. Para mí, por ejemplo, es poder trabajar con mis socias en mi terraza y en pijama, tomándome un jugo recién exprimido de las naranjas de mi jardín. ¿Cuál es el éxito de verdad? … ninguno… o mejor dicho los dos.

 

 

4. Que el éxito de verdad siempre te dará paz.

¿Cómo se siente ganar una discusión y noquear dialéctica y públicamente a tu oponente? ¿Se siente bien?… Mmmm. No…Al principio a tu ego le encanta, pero en el fondo sientes una pequeña incomodidad. Es genial ganar, claro que sí. Pero es mucho más agradable ganar la discusión sin necesidad de apabullar o poner en evidencia la debilidad de tu oponente y dejarle resentido contigo.

Hay un gran empresario de turismo en Colombia que después de ganarle a su más fuerte y antiguo competidor, quien era el número uno en el negocio, y llevarle a la bancarrota, contrató como fichas claves de su empresa a algunos de los directivos y dueños de su antigua empresa rival… Él no sólo no se regodeó en la derrota de su antigua competencia, sino que los unió a su proyecto. Entendió que las contiendas pueden darse entre ideas y no entre personas, y que es válido aprovechar todas nuestras ventajas competitivas y defender con fuerza nuestros proyectos. Pero al entender que sus antiguos rivales eran personas tan fantásticas como para ser sus oponentes, decidió convertirles en piezas clave de su negocio… y de paso convertirlos en aliados y colaboradores.

Sobra decir que de eso ya han pasado varias décadas, y el empresario del que te hablo sigue siendo uno de los más exitosos, divertidos y fantásticos que he tenido la fortuna de conocer. Lleno de curiosidad, energía y pasión por lo que hace… y definitivamente se le ve muy en paz.

 

5. Que emprender, ser empresaria, apostarle a tus sueños, es un reto muy ambicioso y no siempre sale bien. Pero que si lo abordas de la manera correcta es uno de los caminos más cortos para disfrutar del éxito en tus propios términos.

Seamos realistas, emprender no siempre es un paseo por un jardín florido. Se parece más bien a un espeso bosque, con claros y riachuelos cristalinos en los que refrescarse, pero también con tramos enmarañados, cuevas, lobos y otras lindezas por el estilo. Qué te voy a contar a ti, si eres empresaria y lo has vivido. Pues bien, desde el momento cero es importante que sepas que te vas a encontrar obstáculos, así estarás mejor preparada para afrontarlos. Que sepas que el fracaso es parte inherente del éxito, y que aprendas a ver cada fracaso con curiosidad y gratitud. Tu actitud ha de ser “¿Qué me está enseñando esto?…¡wow! qué maravilla saber esto que de otra manera no sabría y que me pone en un lugar mejor para alcanzar mis sueños!”.

Mira de frente la realidad de ser emprendedora. Con su lado oscuro pero también con las cosas maravillosas que sólo el emprendimiento puede darte. Porque también cuando eres empresaria dispones de tu tiempo, eres dueña de tu vida. Puedes hacer sólo eso que amas, puedes decidir a qué hora trabajas y a qué hora llevas a tu hija a clase de ballet. Podrás hacer yoga cuando amanece en el parque y no cuando todavía es de noche para no llegar tarde al trabajo. Podrás decidir si trabajas desde tu casa, en un café o en un coworking, o si te montas una mega oficina preciosa… o si abres tu propia tienda. Y lo más importante, puedes escoger a la gente con la que trabajar, tanto a tus socios y compañeros de equipo (así que escógelos bien 😉 )… ¡como a tus clientes!… En definitiva: eres realmente libre.

 

 

Conclusión: El éxito de tu negocio depende en últimas de este proceso, de saber qué realmente es lo que significa el éxito para ti. A mí me sirvió para comprometerme con generar las herramientas que llevaran a la mujer a emprender en conexión con su definición del éxito, y con lo que el mundo necesita. A ti te llevará a otra parte con seguridad, pero sabrás que das pasos en firme y construirás esa vida con el sentido de plenitud que te mereces.

 

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